El modo oscuro se ha convertido en una opción habitual en aplicaciones, sistemas operativos y páginas web.
Además de ser una preferencia estética, puede resultar cómodo en determinados entornos con poca iluminación.
Un buen tema oscuro necesita algo más que cambiar blanco por negro: contraste suficiente, textos legibles, botones diferenciados y colores que no resulten excesivamente brillantes.
Esta propia demo es un buen lugar para comprobar cómo se comportan distintos componentes sobre un diseño oscuro.
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